Paso 2 para mejorar tu privacidad: Cambia de navegador

Navegadores y privacidad

Si queremos proteger nuestra privacidad mientras navegamos, debemos cambiar el navegador que usamos en nuestros dispositivos porque los navegadores dominantes no solo no nos protegen, aunque lo afirmen, sino que están diseñados para rastrearnos.

El navegador con mayor cuota de uso en el mercado es el de Google, con Chrome, luego le siguen Edge e Internet Explorer (solución legacy de compatibilidad para plataformas no adaptadas a navegadores modernos), de Microsoft, y Firefox de la fundación sin ánimo de lucro, Mozilla. A mayor distancia se encontraría Brave, Opera y Safari.

Mi recomendación es elegir Brave o firefox como navegador predeterminado ya que están pensados y configurados con la privacidad como premisa y normalmente por defecto, prácticamente sin tener que hacer ajustes adicionales.

Estos dos navegadores, recomendables a día de hoy, se caracterizan por protegernos de los rastreadores de datos bloqueando algunos de los metadatos que dejamos al navegar; también adoptan medidas de seguridad añadidas para prevenir ataques procedentes de dominios sin cifrado y otras mejoras continuas que realizan al actualizarse.

Así, por ejemplo, Firefox está implementando protecciones como DNS over HTTPS por defecto (ahora mismo solo en los EEUU, pero configurable manualmente en el resto de países) o experimentando con servicios que aumenten la privacidad tejiendo alianzas para llevar el VPN al navegador del usuario (aunque esto también tiene sus riesgos en función de cómo se implemente puesto que el servicio de VPN recibe un gran tráfico de datos personales gracias al embudo que le proporciona el navegador).

Brave, por su parte, está ensayando nuevos métodos para reducir la sombra digital de los usuarios y establece como motor de búsqueda por defecto el de Duck Duck Go, un buscador que plantea su funcionamiento con la privacidad por bandera.

Firefox lo puedes descargar aquí y se instala como cualquier otro programa. Brave lo mismo y lo puedes bajar desde esta dirección.

No obstante lo dicho, el ámbito de los navegadores requiere cierta vigilancia siempre puesto que la oferta de los mismos es muy reducida y los más privados tienen dificultades para cubrir sus altos costes de desarrollo, por lo que buscan modelos de ingresos nuevos en los que la tentación de ceder la privacidad existe siempre. 

Además, estamos viendo cómo los navegadores están empezando a intermediar con los editores y anunciantes para garantizar un modelo publicitario más ponderado y menos invasivo, a cambio de proteger la privacidad de los usuarios. Teóricamente es algo bueno, pero, al mismo tiempo transmiten la idea de que el usuario que quiera una experiencia de navegación limpia tendrá que pagar por los anuncios para no verse invadido por ellos. Con el tiempo se irá viendo si se consigue un equilibrio justo o si no es más que una nueva capa de intermediación para conseguir ingresos, ya que, a día de hoy, la restricción justa de anuncios ya la llevan a cabo las extensiones de bloqueo de anuncios invasivos como uOrigen o Adblock.

En todo caso, de momento, lo mejor es usar Brave o Firefox y, en cambio, abandonar Chrome o Edge, los navegadores que han recibido peor nota desde una perspectiva de privacidad según el último estudio serio, realizado por la Universidad de Trinity College de Dublín.

Proponen prohibir la publicidad basada en datos y virar a un modelo no intrusivo

A través de un post de Enrique Dans, profesor del Instuto de Empresa y escritor, llego a este artículo de opinión escrito en Wired, publicación de referencia en tecnología para muchos, que plantea suprimir la publicidad segmentada.

El artículo lo firma Gilad Edelman, escritor de política en dicha revista digital, licenciado en Derecho por Yale, para más señas.

Si lo pensamos bien, tiene mucho sentido. El actual modelo publicitario solamente beneficia a los anunciantes y, por otra parte, perjudica gravemente a los lectores que ven invadida su privacidad en todo tipo de interfaces (Recordemos que las apps móviles, por ejemplo, siguen el mismo sistema).

Si nos damos cuenta, el modelo publicitario offline no se puede segmentar. O no excesivamente. Los periódicos, radios y televisiones emiten sus anuncios a un público general y, a lo sumo, pueden aprovechar ciertas ventanas de tiempo para según qué audiencias o seleccionar qué partes de la publicación atraen más la atención.

Un modelo publicitario digital sin segmentación, que funciona muy bien también, eliminaría, en gran medida, las problemáticas actuales de privacidad con ingentes silos de datos personales que se usan en contra de sus titulares y también devolvería los frontend de las páginas web a “su ser” sin displays totalmente agobiantes (ahí están los blockers para proveer experiencias de lectura racionales y no distractivas).

“La única razón por la que Facebook y otros están recolectando estos datos, comprando estos datos – robando estos datos – es porque los datos son muy valiosos”, dice Hansson, “Si reduces el valor de esos datos a casi cero, entonces todo el incentivo desaparece”

Se iría a un nuevo equilibrio en la relación entre los editores y los usuarios. También haría evolucionar los modelos de negocios basados en datos para conciliar ingresos con privacidad.

Desde aquí aprobamos totalmente este planteamiento que, además, ya se ha comprobado que es realizable, como demuestra el planteamiento publicitario que, al menos a día de hoy, realizan motores de búsqueda como Duck Duck Go o Qwant.

Así, por ejemplo, DDG declara e informa en su página que su modelo publicitario es viable en ingresos al tiempo que respeta la privacidad:

Es un mito que los motores de búsqueda necesitan rastrearte para ganar dinero en la búsqueda web. Cuando escribes una búsqueda, podemos mostrar un anuncio basado en ese término de búsqueda. Por ejemplo, si escribes “coche”, mostraremos un anuncio de coche. Eso no implica un seguimiento porque se basa en la palabra clave y no en la persona.

La publicidad en DuckDuckGo toma la forma de enlaces patrocinados que aparecen sobre los resultados de la búsqueda. La visualización de los anuncios está protegida por la privacidad de DuckDuckGo y los clics de los anuncios son administrados por la red publicitaria de Microsoft

Promovamos este planteamiento mediante su difusión y el uso de motores de búsqueda respetuosos con la privacidad, sobre los que, por otro lado, hablaremos más adelante.

Cuando la solución de privacidad es realmente un lobo con piel de oveja

Las personas concernidas por su privacidad pueden ser víctimas ideales de lobos con piel de oveja. Cada vez conocemos más servicios, programas y empresas que, a cambio de prometer una ventaja de privacidad y seguridad, obtienen nuestros datos personales para revenderlos.

Así es. En los últimos meses, los escándalos por estos lobos disfrazados de ovejas protectoras de nuestra privacidad han adoptado distintas formas y usado distintos pretextos.

Desde antivirus que se han venido comportando como malware, siendo Avast el caso más clamoroso; pasando por extensiones de navegador que, bajo la promesa de proteger nuestros patrones de uso en Internet, nos roban nuestros metadatos; hasta servicios de VPN gratuitos que, con la excusa de cifrar gratis nuestro acceso a la nube, envían toda la información a servidores situados en terceros países; y llegando al paroxismo de empresas de ciberseguridad que ofrecían sus servicios de securización a gobiernos y multinacionales teniendo en el accioniariado a la mismísima CIA.

¿Qué conclusiones podemos sacar de estos casos?:

  • Que lo barato suele salir caro;
  • Que no podemos usar cualquier solución;
  • Que deberíamos tener un asesor cibernético;
  • Que la desconfianza debe inspirar nuestra respuesta primaria;
  • Que nuestros datos son tan valiosos que hay quienes los roban;
  • Que estos ladrones de datos personales son profesionales del engaño y el cinismo;